lunes, 21 de abril de 2008

Tornamor

Anduvimos sonámbulos cuatro calles perdidas
A las que el musgo impuso s perfil provinciano.
Soñamos otros sueños, vivimos otras vidas
Y la última luna se nos fue de la mano.

Tímidos y orgullosos fuimos como esas voces
Que quieren y no pueden crecer en la garganta,
Nuestro amor macerado por angustias precoces
Tuvo una dicha pobre y una tristeza santa.

Amor que hallado fue como un deslumbramiento
En un día cualquiera, en un lugar cualquiera
Llegó como una música, se marcho como el viento
Y volvió nuevamente como la primavera.

Hubo leguas y tiempo y ausencia y amargura,
Tensa cuerda de llamas anudada a tu sombra.
Ahora estoy a la orilla de tus ojos, perduras.
Lo se bien, mi silencio numeroso te nombra.

Te amo aún desolado entre estas duras cosas.
Amo lo inaccesible. ¡Pero estas tan distante!
Cuando se marchitan las rosas
Queda lo que mas vale: rosada agua fragante

Mas las rodad antiguas aún no se marchitaron
Su olorosa presencia se afirma en cualquier parte,
Tus sueños dolorosos fueron y regresaron
Y los mios partieron detrás para bucarte.

La misma noche que arde sobre tus calles viejas
Cuando pasaba entonces, loco como un silbido,
Solo y avergonzado entre tantas parejas,
Me dice lo que vale renacer del olvido.

Nosotros siempre somos los mismos aunque cueste
Reconocer las huellas del supremo senático,
Fuimos dos esperanzas bajo un cielo celeste
Ahora estamos perdidos en un mundo fanático

Dulce amiga: vivimos mil vida y una muerte
Y este reencuentro trae la adolescencia ilesa,
Sufro la terca angustia de encontrarte y perderte
Y no se si este amor se desangra o regresa.

Déjame hablarte asi como un niño extraviado
Ante l vida inmensa, tembloroso y pequeño,
Decir cuanto te quise es hablarle al pasado
Y el amor es un tiempo sin tiempo como el sueño.
Israel Zeitlin

1 comentario:

Unknown dijo...

ES UN BELLO POEMA, QUE DESCUBRI EL DÍA DE HOY...TE LO DEDICO A TI BEBE DE MI CORAZÓN!!